sábado, 27 de enero de 2018

Mercurio

Enero.
Apuntalo las ventanas para que no se cuelen el frío y el olvido, mientras junto bolitas de mercurio como quien construye un planeta plateado para los dos.
Afuera aullan los perros del invierno invocando tu presencia. Quiero imaginar la nieve en tu rostro y sólo me salen lágrimas de escarcha al no poder tocarte.
Los perros del invierno me acunan con sus cantos mientras trato de que a mis ramas no se les olvide tu abrazo. Pero he perdido mis hojas esperando este último invierno a tu lado que no llega. He quemado la esperanza en el fuego que calentará todas la noches del mundo. El invierno. Los aullidos. El adiós.
Nunca he deseado tanto la llegada de la primavera.
The Sound of Two Songs, Mark Power

martes, 2 de enero de 2018

18

En 2018 viviremos juntos.
En una cabaña en el bosque con una chimenea que huela a hojas de otoño y madera húmeda. Nos alimentaremos de flores y pescaremos pulpos y estrellas de mar.
Me ayudarás a buscar el cuerpo de mi bisabuelo ajusticiado en el 36 por los nacionales y construiremos un museo en las estrellas para honrar nuestras raíces.
Besarás mis tatuajes y cuidarás mis sombras mientras yo te curo las heridas con poesías y alcohol de romero.
En 2018 viviremos juntos solo que tú aun no lo sabes.
Fotografía de Laura Makabresku

viernes, 22 de diciembre de 2017

El monstruo

Hay un monstruo en mi alma, grande como un universo en expansión.

Un agujero negro que se ha tragado mi primera tarta de cumpleaños, las tardes con mi mejor amiga, la autoestima y aquel viaje a Alemania.

Una grieta que late de dolor por mi padre muerto y solo se calma con pastillas y ganas de correr enfundada en ropa de deporte cara.

Hay un vacío en mi alma que se metamorfosea en mis peores pesadillas y me espía mientras me pruebo un vestido de novia antiguo y reparo en que mi desnudez se ha convertido en agua.

Y fluye.
Ilustración de Broken isn't Bad

jueves, 9 de noviembre de 2017

ManiFesto

Son tiempos de rectitud, de equidistancia, de morderse la lengua y buscar cobijo en la LEY como quien evita buscar nuevas soluciones.

RECTITUD... líneas rectas, imparables hacia el éxito. ¿Por qué? la línea recta agobia y encasilla, como las etiquetas: millenial, hipster, gordibuena, poliamorosa, flexivegana, sapiosexual.

Pues ¿saben una cosa? ¡Yo me rebelo! Me rebelo contra la equidistancia, abanderando el fuego de la incorrección y el posicionamiento en la vida.

Defiendo el grito y el llanto, el quemarse por amor.
Defiendo el salto y la parada en seco, la bolsa de patatas fritas y la ensalada de guarnición, el vaso de vino tinto y la infusión.
Defiendo la incoherencia y la imperfección.

No soy una máquina de engranaje perfecto.
No soy lo que otros esperan de mí.
Soy una mezcla de celulitis, hueso y asco.
Una pasta hecha de risa, estallido y llanto.

No quiero ser trabajo 24 horas, madre abnegada ni pradera yerma.
No quiero ser rimmel que mancha la máquina del gimnasio ni cuchilla de afeitar.
Quiero ser línea curva y sinuosa.
O un punto y aparte.

Imagen: fotograma del episodio Nosedive, de la serie Black Mirror.




martes, 17 de octubre de 2017

#QueimanGaliza

No quiero renunciar a sentir la rugosidad de tu piel bajo la mía. 
No quiero que dejes de cobijar vida entre tus pliegues.
No quiero que el fuego enmudezca la música que sale de tus brazos para abrazar mis oídos.

No quiero que desaparezcas, 
porque si existen banderas, esas son tus hojas verdes,
porque si existe una patria, esa es la de tus raíces.


domingo, 13 de agosto de 2017

Que no parezca amor

“Nena, no te enamores de mi”. Esta mañana, tras leer un artículo de Coral Herrera (http://haikita.blogspot.com.es/2017/08/nena-no-te-enamores-de-mi.html) esas palabras retumbaron en mi cabeza y de ahí llegaron a un rincón de mi alma que parecía olvidado…

“Nena, no te enamores de mi”… Automáticamente, por mi mente pasaron los rostros de no pocos hombres, que, tal vez por miedo, paternalismo, inmadurez, egoísmo, me espetaron frases parecidas después de uno, dos, tres, cuatro… encuentros. Incluso hubo un hombre que después de dos años de relación conmigo, seguía utilizando esa frase como un mantra perpetuo. Otro amante llegó a decirme que yo era (literalmente) “un pasatiempo”. Ahora recordarlo me provoca risa, pero en aquel momento, esas palabras me partieron el corazón.

“Nena, no te enamores de mí, que soy un tipo duro, que no quiero compromiso, que solo quiero sexo desenfadado, que no te merezco, que no puedo serte fiel...”. Como si las mujeres no pudiésemos desear lo mismo, como si fuésemos brujas a las que hay que temer, y por lo tanto exorcizar con la dichosa frase. Como si entregarse a la bonita posibilidad del amor fuera contraer una enfermedad incurable.

Después están las relaciones que se establecen según la base de “que no parezca amor”, en donde el juego del gato y el ratón, el oscurantismo,  o el “una de cal y otra de arena”, marcan el ritmo de las mismas. Relaciones que alternan dolorosos vacíos con intensos y apasionados reencuentros en los lugares más recónditos. Relaciones adictivas por la adrenalina que generan. Relaciones devastadoras por el daño que originan.

Y yo, que siempre he sido bastante tozuda, seguía ahí, alimentando una semilla que no acababa de germinar, abanderando la causa perdida del amor en la persona equivocada, creyéndome la salvadora de todos y cuantos mutilados emocionales pasaban por mi vida. Sin éxito.

Afortunadamente han pasado los años y tras un largo proceso de autoconocimiento y crecimiento personal que todavía continúa, he aprendido a rodearme de gente sana y generosa, y a cultivar una relación de pareja sin miedos, con mucha tolerancia, respeto, diálogo y amor.
Ilustración de Paula Bonet

lunes, 29 de mayo de 2017

Void

¿Y por qué no lanzarse al vacío?

Abrazar el descontrol...
Sin parches,
sin sucedáneos,
sin miedo.

Desnudos.

¿Y por qué no vivir?


martes, 16 de mayo de 2017

Brainstorming

Me llamo Kiki, tengo 37 años, pareja, trabajo precario y muchas contradicciones. 
No tengo hijos, y mis ganas de tenerlos fluctúan como las mareas. 
Llevo más de quince años platónicamente enamorada de alguien a quien veo una vez al año y me gustaría vivir en Sarajevo. 
Dicen que parezco más joven. Ahora estoy delgada pero me gusta beber cerveza y no fumo. 
Tomo pastillas y hago terapia. Bailo y voy al gimnasio. 
Lo doy todo en un trabajo que apenas cubre mis gastos. Tengo ansiedad pero a veces no puedo parar de reír. 
Amo a mi chico aunque hay días que quisiera coger mis zapatillas de deporte y correr y correr hasta llegar al mar. 
Mi padre murió. No hay día que no le extrañe. 
Mi madre es sabia y tiene la resistencia del árbol centenario. Y su sabiduría e inteligencia. 
Adoro los girasoles y los aeropuertos. 
He tenido novios escurridizos como lagartijas y amantes intensos como tormentas de verano.

No paro de crecer interiormente.
Escribo como catarsis.