jueves, 9 de noviembre de 2017

ManiFesto

Son tiempos de rectitud, de equidistancia, de morderse la lengua y buscar cobijo en la LEY como quien evita buscar nuevas soluciones.

RECTITUD... líneas rectas, imparables hacia el éxito. ¿Por qué? la línea recta agobia y encasilla, como las etiquetas: millenial, hipster, gordibuena, poliamorosa, flexivegana, sapiosexual.

Pues ¿saben una cosa? ¡Yo me rebelo! Me rebelo contra la equidistancia, abanderando el fuego de la incorrección y el posicionamiento en la vida.

Defiendo el grito y el llanto, el quemarse por amor.
Defiendo el salto y la parada en seco, la bolsa de patatas fritas y la ensalada de guarnición, el vaso de vino tinto y la infusión.
Defiendo la incoherencia y la imperfección.

No soy una máquina de engranaje perfecto.
No soy lo que otros esperan de mí.
Soy una mezcla de celulitis, hueso y asco.
Una pasta hecha de risa, estallido y llanto.

No quiero ser trabajo 24 horas, madre abnegada ni pradera yerma.
No quiero ser rimmel que mancha la máquina del gimnasio ni cuchilla de afeitar.
Quiero ser línea curva y sinuosa.
O un punto y aparte.

Imagen: fotograma del episodio Nosedive, de la serie Black Mirror.




martes, 17 de octubre de 2017

#QueimanGaliza

No quiero renunciar a sentir la rugosidad de tu piel bajo la mía. 
No quiero que dejes de cobijar vida entre tus pliegues.
No quiero que el fuego enmudezca la música que sale de tus brazos para abrazar mis oídos.

No quiero que desaparezcas, 
porque si existen banderas, esas son tus hojas verdes,
porque si existe una patria, esa es la de tus raíces.


domingo, 13 de agosto de 2017

Que no parezca amor

“Nena, no te enamores de mi”. Esta mañana, tras leer un artículo de Coral Herrera (http://haikita.blogspot.com.es/2017/08/nena-no-te-enamores-de-mi.html) esas palabras retumbaron en mi cabeza y de ahí llegaron a un rincón de mi alma que parecía olvidado…

“Nena, no te enamores de mi”… Automáticamente, por mi mente pasaron los rostros de no pocos hombres, que, tal vez por miedo, paternalismo, inmadurez, egoísmo, me espetaron frases parecidas después de uno, dos, tres, cuatro… encuentros. Incluso hubo un hombre que después de dos años de relación conmigo, seguía utilizando esa frase como un mantra perpetuo. Otro amante llegó a decirme que yo era (literalmente) “un pasatiempo”. Ahora recordarlo me provoca risa, pero en aquel momento, esas palabras me partieron el corazón.

“Nena, no te enamores de mí, que soy un tipo duro, que no quiero compromiso, que solo quiero sexo desenfadado, que no te merezco, que no puedo serte fiel...”. Como si las mujeres no pudiésemos desear lo mismo, como si fuésemos brujas a las que hay que temer, y por lo tanto exorcizar con la dichosa frase. Como si entregarse a la bonita posibilidad del amor fuera contraer una enfermedad incurable.

Después están las relaciones que se establecen según la base de “que no parezca amor”, en donde el juego del gato y el ratón, el oscurantismo,  o el “una de cal y otra de arena”, marcan el ritmo de las mismas. Relaciones que alternan dolorosos vacíos con intensos y apasionados reencuentros en los lugares más recónditos. Relaciones adictivas por la adrenalina que generan. Relaciones devastadoras por el daño que originan.

Y yo, que siempre he sido bastante tozuda, seguía ahí, alimentando una semilla que no acababa de germinar, abanderando la causa perdida del amor en la persona equivocada, creyéndome la salvadora de todos y cuantos mutilados emocionales pasaban por mi vida. Sin éxito.

Afortunadamente han pasado los años y tras un largo proceso de autoconocimiento y crecimiento personal que todavía continúa, he aprendido a rodearme de gente sana y generosa, y a cultivar una relación de pareja sin miedos, con mucha tolerancia, respeto, diálogo y amor.
Ilustración de Paula Bonet

lunes, 29 de mayo de 2017

Void

¿Y por qué no lanzarse al vacío?

Abrazar el descontrol...
Sin parches,
sin sucedáneos,
sin miedo.

Desnudos.

¿Y por qué no vivir?


martes, 16 de mayo de 2017

Brainstorming

Me llamo Kiki, tengo 37 años, pareja, trabajo precario y muchas contradicciones. 
No tengo hijos, y mis ganas de tenerlos fluctúan como las mareas. 
Llevo más de quince años platónicamente enamorada de alguien a quien veo una vez al año y me gustaría vivir en Sarajevo. 
Dicen que parezco más joven. Ahora estoy delgada pero me gusta beber cerveza y no fumo. 
Tomo pastillas y hago terapia. Bailo y voy al gimnasio. 
Lo doy todo en un trabajo que apenas cubre mis gastos. Tengo ansiedad pero a veces no puedo parar de reír. 
Amo a mi chico aunque hay días que quisiera coger mis zapatillas de deporte y correr y correr hasta llegar al mar. 
Mi padre murió. No hay día que no le extrañe. 
Mi madre es sabia y tiene la resistencia del árbol centenario. Y su sabiduría e inteligencia. 
Adoro los girasoles y los aeropuertos. 
He tenido novios escurridizos como lagartijas y amantes intensos como tormentas de verano.

No paro de crecer interiormente.
Escribo como catarsis.

sábado, 15 de abril de 2017

Cerillas

Sexo distraído sobre la mesa de la cocina.
El borde carbonizado de una tostada.
Un ticket del Mercadona del mes pasado.
Olvidarse del mar,
y de cuándo fue la última vez que te entregaste, 
libre, 
a la danza de los pinos bajo el viento.
Saborear la calma del autómata.
Guardar la vida en una caja de cerillas húmedas...

lunes, 13 de marzo de 2017

Zapatos

Recuperar un abrazo perdido.
Perder un zapato de vuelta a casa.
Volver a las paredes agrietadas 
de un latido descompasado.
Descompasar nuestro baile en un salón vacío.
Vaciarse de todo.Volverse a llenar.

Estrenar zapatos nuevos.

lunes, 30 de enero de 2017

Arqueología del deseo

Fuimos héroes antaño...
cuando nos creímos capaces de vencer al dolor y al sueño.

Cuando hicimos la revolución a través nuestros cuerpos entrelazados
enarbolando la pancarta del amor infinito 
y un deseo infantil de eternidad.

Fuimos héroes antaño...
enterrados por la vida de los años 
y convertidos en esqueletos resucitados gracias a la arqueología del deseo.