domingo, 13 de agosto de 2017

Que no parezca amor

“Nena, no te enamores de mi”. Esta mañana, tras leer un artículo de Coral Herrera (http://haikita.blogspot.com.es/2017/08/nena-no-te-enamores-de-mi.html) esas palabras retumbaron en mi cabeza y de ahí llegaron a un rincón de mi alma que parecía olvidado…

“Nena, no te enamores de mi”… Automáticamente, por mi mente pasaron los rostros de no pocos hombres, que, tal vez por miedo, paternalismo, inmadurez, egoísmo, me espetaron frases parecidas después de uno, dos, tres, cuatro… encuentros. Incluso hubo un hombre que después de dos años de relación conmigo, seguía utilizando esa frase como un mantra perpetuo. Otro amante llegó a decirme que yo era (literalmente) “un pasatiempo”. Ahora recordarlo me provoca risa, pero en aquel momento, esas palabras me partieron el corazón.

“Nena, no te enamores de mí, que soy un tipo duro, que no quiero compromiso, que solo quiero sexo desenfadado, que no te merezco, que no puedo serte fiel...”. Como si las mujeres no pudiésemos desear lo mismo, como si fuésemos brujas a las que hay que temer, y por lo tanto exorcizar con la dichosa frase. Como si entregarse a la bonita posibilidad del amor fuera contraer una enfermedad incurable.

Después están las relaciones que se establecen según la base de “que no parezca amor”, en donde el juego del gato y el ratón, el oscurantismo,  o el “una de cal y otra de arena”, marcan el ritmo de las mismas. Relaciones que alternan dolorosos vacíos con intensos y apasionados reencuentros en los lugares más recónditos. Relaciones adictivas por la adrenalina que generan. Relaciones devastadoras por el daño que originan.

Y yo, que siempre he sido bastante tozuda, seguía ahí, alimentando una semilla que no acababa de germinar, abanderando la causa perdida del amor en la persona equivocada, creyéndome la salvadora de todos y cuantos mutilados emocionales pasaban por mi vida. Sin éxito.

Afortunadamente han pasado los años y tras un largo proceso de autoconocimiento y crecimiento personal que todavía continúa, he aprendido a rodearme de gente sana y generosa, y a cultivar una relación de pareja sin miedos, con mucha tolerancia, respeto, diálogo y amor.
Ilustración de Paula Bonet

lunes, 29 de mayo de 2017

Void

¿Y por qué no lanzarse al vacío?

Abrazar el descontrol...
Sin parches,
sin sucedáneos,
sin miedo.

Desnudos.

¿Y por qué no vivir?


martes, 16 de mayo de 2017

Brainstorming

Me llamo Kiki, tengo 37 años, pareja, trabajo precario y muchas contradicciones. 
No tengo hijos, y mis ganas de tenerlos fluctúan como las mareas. 
Llevo más de quince años platónicamente enamorada de alguien a quien veo una vez al año y me gustaría vivir en Sarajevo. 
Dicen que parezco más joven. Ahora estoy delgada pero me gusta beber cerveza y no fumo. 
Tomo pastillas y hago terapia. Bailo y voy al gimnasio. 
Lo doy todo en un trabajo que apenas cubre mis gastos. Tengo ansiedad pero a veces no puedo parar de reír. 
Amo a mi chico aunque hay días que quisiera coger mis zapatillas de deporte y correr y correr hasta llegar al mar. 
Mi padre murió. No hay día que no le extrañe. 
Mi madre es sabia y tiene la resistencia del árbol centenario. Y su sabiduría e inteligencia. 
Adoro los girasoles y los aeropuertos. 
He tenido novios escurridizos como lagartijas y amantes intensos como tormentas de verano.

No paro de crecer interiormente.
Escribo como catarsis.

sábado, 15 de abril de 2017

Cerillas

Sexo distraído sobre la mesa de la cocina.
El borde carbonizado de una tostada.
Un ticket del Mercadona del mes pasado.
Olvidarse del mar,
y de cuándo fue la última vez que te entregaste, 
libre, 
a la danza de los pinos bajo el viento.
Saborear la calma del autómata.
Guardar la vida en una caja de cerillas húmedas...

lunes, 13 de marzo de 2017

Zapatos

Recuperar un abrazo perdido.
Perder un zapato de vuelta a casa.
Volver a las paredes agrietadas 
de un latido descompasado.
Descompasar nuestro baile en un salón vacío.
Vaciarse de todo.Volverse a llenar.

Estrenar zapatos nuevos.

lunes, 30 de enero de 2017

Arqueología del deseo

Fuimos héroes antaño...
cuando nos creímos capaces de vencer al dolor y al sueño.

Cuando hicimos la revolución a través nuestros cuerpos entrelazados
enarbolando la pancarta del amor infinito 
y un deseo infantil de eternidad.

Fuimos héroes antaño...
enterrados por la vida de los años 
y convertidos en esqueletos resucitados gracias a la arqueología del deseo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

La hidra

Esta noche soñé mi propia muerte en una aséptica habitación de hospital. 

Mi cuerpo, cubierto de insectos, se entremezclaba con la imagen de mi padre muerto, hasta tal punto que yo ya no era yo, sino una hidra de varias cabezas y rostros... los rostros de todos mis muertos: mi padre, mis abuelos, mis tíos, mi primo, todos y cada uno de mis amantes e incluso, mi imagen de niña.

Esta noche soñé con la muerte. Fui todos mis muertos.

Y desperté.


martes, 30 de agosto de 2016

Ruinas

Llegué a ti herida y rota.
Y me diste luz con tus ojos.
Y un nido de pájaros en el pecho.

Llegué a ti ciega y sin corazón.
Y plantaste en mi alma un jardín de cerezos
y almendros en flor.

Llegué a ti, ciudad arrasada por mil ejércitos.
Y juntos construimos un pequeño planeta sin muros, ni murallas.

Llegué a ti desnuda y en ruinas.
Y así me muestro ahora ante tus ojos.
Desnuda. En ruinas.
Con ganas de crear todo un imperio a tu lado.

"No hay nada más fecundo que la entraña de una ruina".


"Pérdida de la inocencia", obra de Emilia Castañeda Martínez